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Blog de Julio y Gaby

21.2.06

NICOLAS MANUEL OJEDA

Nació el 30 de Agosto de 1939, en Rosario, Santa Fe, Argentina.
Investigador Ovni.

Yo vivía en la casa de La Paz 3119, Barrio Parque de la ciudad de Rosario.
Allí tuve mi primera observación de Ovnis en diciembre de 1952, yo tenía trece años. En pleno mediodía desde la esquina de La Paz y Av. Francia mirando hacia el noroeste. Se trataba de dos objetos, que a la distancia tenían la forma de dos pelotas de ping pong que cambiaban sincronizadamente de color.

Las vio todo el barrio, eran unos objetos que cambiaban de color, rojo, verde, blanco. Cambiaban de posición, subían, bajaban y después se empezaron a alejar desapareciendo abruptamente.
A partir de aquel día comencé a reunir toda la información periodística y bibliográfica sobre los Ovnis que llegaba a mis manos. Así llegué a reunir una documentación platillística considerable.

Pero la observación más impactante que vi, fue frente al Comando del 3º Cuerpo del Ejército, que estaba en Moreno y Córdoba.
Yo venía del cine y estaba en la esquina esperando el ómnibus.
Lo que observé era como un plato con cúpula oscura y debajo tenía como una especie de tetilla iluminada que giraba.
Noté como si las nubes hirvieran a su alrededor.
Bajó atravesando las nubes y así como bajó subió y se fue.
Quedó el boquete en las nubes y se veía el cielo azul del otro lado.
Lo vio un montón de gente pero al otro día no salió publicado nada en los periódicos. Me cansé de buscar en todos los diarios pero no apareció ni un comentario.

Me lancé al rodeo, solo, con diecisiete años de edad, difundiendo el fenómeno en mayo de 1957, decidido a entablar una lucha sin pausa.
El primero de los libros que leí fue “Los platos Voladores”, de Jorge y Napy Duclout. Después, “Objetos desconocidos en el cielo”, de Antonio Ribera. Luego, “Los Desconocidos del Espacio”, del mayor Donald Keyhoe.

Dos años más tarde, en febrero de 1959, llegó a mis manos un ejemplar de una revista donde traía el primer suplemento sobre los objetos voladores, que se titulaba “El enigma de los Platos Voladores”, con información brindada por CODOVNI.

Le escribí a la casilla de correo 2560 que figuraba en la revista y así entablé mi primer intercambio epistolar con el grupo más viejo, y el mejor organizado que tuvo la Argentina, CODOVNI (Comisión Observadora de Objetos Aéreos No Identificados). Lo lideraba
Ariel Ciro Rietti.

Les pedí que me concediera un día para ir a ver al grupo a Buenos Aires, y un día acordamos vernos. Viajé solo, con temor de mi madre porque yo era la primera vez que viajaba a Buenos Aires.
Posteriormente, viajé muchas veces para intercambiar información con otros investigadores.

Los integrantes de CODOVNI eran:
Ariel Ciro Rietti, Cristian Vogt, María Angélica Medina, Horacio Minervini, Miguel Cejo, Roberto Minervini, Enrique Bramante Jáuregui y el Dr. Jorge Herzer.
Ariel Ciro Rietti perteneció a la Sociedad Argentina Interplanetaria, fundada en 1951, que la presidía el ingeniero Teófilo M. Tabanera, autor del libro “La Exploración del Espacio.”

Era una subsidiaria de la Sociedad Británica Interplanetaria.
Rietti era piloto y escribía en el cielo con humo, la palabra “Safac”, que era una marca de yerba mate. En Rosario lo hizo varias veces. (Fue famosa en Argentina)

En 1960 ya tenía investigados una veintena de casos, en Buenos Aires, y unos pocos en la provincia de Santa Fe, seis en la ciudad de Rosario.
En ese año tuve que hacer una pausa de un año para cumplir con el Servicio Militar obligatorio.
Habiendo pasado el período de instrucción militar, me llega el traslado a la ciudad de Rosario, a la guarnición del 3º Grupo de Artillería de calle La Paz y Entre Ríos.

Fueron tiempos duros, con sorpresas amargas, me refiero al primer ataque terrorista al Regimiento de Infantería 11 General Gregorio Las Heras, donde perdí a un amigo que era de Misiones.

Terminado el servicio militar reinicié, todo aquello que había dejado.
Fue todo un desafío, algo que mi interior me decía que había entrado en una guerra despareja que se libraba en cualquier punto del planeta.
Por impulso de Ariel Ciro Rietti, me llevó a crear el GRODOV. Grupo Rosarino Observador De Objetos Voladores.

Al grupo GRODOV lo fundamos oficialmente el 24 de junio de 1964, 17 años después del famoso caso de Kenneth Arnold.
Los primeros integrantes eran: Daniel Rubén Ramos, Rubén Roberto Nino, Omar J. Lampertti y yo.

Al poco tiempo, empezamos a recibir cualquier cantidad de material sobre el tema. Incluso la NASA nos envió fotos de Ovnis, eran varias carpetas. GRODOV mantenía contacto con 93 entidades civiles e investigadores privados del mundo. Nos escribíamos con astrónomos, arqueólogos, ingenieros, algunos militares y expertos en otras disciplinas.

A partir de 1964, se sucedieron una serie de observaciones de Ovnis en toda la Argentina, y según nuestras estadísticas, anualmente recogíamos más de 300 informes de todo el país, entre periodísticos e investigaciones de campo.

GRODOV desapareció en 1975, pero yo continué solo y me di cuenta que muchas veces llegaba más lejos estando solo, que trabajando en equipo.

Me integré a otros grupos como AOA (Asociación Observadora de los Astros), y también estuve en el CIAR (Centro de Investigaciones Astronómicas), grupo que dirigía
Cipriano González Llave.

En ese tiempo, cuando empecé casi nadie investigaba al fenómeno Ovni, salvo los siguientes investigadores pioneros:
Antonio Oscar Pérez Alemán, de Córdoba
Jorge y Napy Duclout
Agapito Millán,
Ricardo Frondizi Amadeo, hermano del presidente argentino Arturo Frondizi.
Juan Lovaczenski, de Buenos Aires
Alejandro Klon, de Buenos Aires
Enrique Seráns, de Buenos Aires
Pablo Michalosky, entrerriano
Roberto Jorge Martínez, entrerriano.

Entre los periodistas se destacaron Jorge O. Pineda, Américo Barrios y Juan Carlos Remonda. Américo Barrios trabajaba para el diario Crónica, tuve varias entrevistas con él y tenía un archivo impresionante.
Jorge Pineda era del diario El Mundo, fue el primero que hizo el análisis de las ortotenias, pero observando todos los aterrizajes en la República Argentina.
Juan Carlos Remonda era periodista del diario Córdoba y tenía amistad con otro de los primeros investigadores, Oscar Galíndez que también era de la provincia de Córdoba.

En el nacimiento, en las investigaciones del fenómeno Ovni incurrí en muchos errores, me equivoqué muchas veces y varias veces uno cae en el error por malas informaciones (y las disemina).


Creo que...

El origen de los Ovnis, para mí, originariamente está en el espacio exterior, y mucho más lejos de lo que nosotros podemos imaginar y están más cerca de lo que podemos siquiera pensar.
Su difusión por los humanos está en los descubrimientos que hicieron los alemanes en la Segunda Guerra Mundial, y luego los norteamericanos comenzaron a sacar prototipos.

Respecto a los primeros constructores de Ovnis, la tecnología alemana estaba basada en los libros antiguos de la India donde se describen naves aéreas. Fueron seres como nosotros, que en algún tiempo, estuvieron conviviendo con nuestros antepasados. Las vimanas de la India, eran los objetos aéreos en los que se trasladaban. Además, pienso que estos aparatos funcionan con antimateria. (Opinión de Ojeda)

Para mí, el 90% de los contactados (en persona) son falsos.
Los extraterrestres no tienen necesidad de comunicarse con ninguno de nosotros. Lo que ellos quieren lo toman. Ese es mi punto de vista, puedo estar equivocado.

En el golfo de San Matías y en el golfo de San Jorge, y en parte de las costas de la Patagonia, siempre hubo movimiento de objetos submarinos no identificados. En un libro que leí, creo que era de Louis Pauwels, ya él anticipaba que en el fondo del mar se ha hecho una especie de campo de batalla y de experimentación oculto.
Alberto Perego, Cónsul de Italia en la Argentina, que tuvo cargos diplomáticos en diversas misiones en el exterior, escribió un libro donde habla de estos aparatos submarinos que no son hechos por extraterrestres sino por algunas potencias que usan al mar como laboratorio de experimentación.

Casos


Antonio Ribera me contó cuando vino a Rosario para un Congreso Internacional de la FAECE, en diciembre de 1982, que buzos y submarinistas han intentando en diversas oportunidades, llegar a algún objeto que estaba bajo el fondo del mar y han perdido la vida.
Investigando los Ovnis, en la provincia de Santa Fe, recorrí muchas localidades.

En el caso Morassi, el agricultor que fue quemado por un Ovni, tuve que viajar a Arequito. Sucedió el 21 de junio de 1980. Tuve la suerte de tener en mis manos fotocopias del expediente.

Un Ovni le hizo quemaduras en la espalda a Ángel Germán Morassi mientras estaba arando. El caso, si hubiera prosperado, habría sido indemnizado por el Estado, que es responsable de custodiar el espacio aéreo de la Nación, pero ante la falta de testigos esa noche, fue archivado como “N.N. (presunto OVNI) por lesiones culposas)”.

En el caso Pérez, en Venado Tuerto, fui con Américo Lumelli y hablamos con el chico Juan Oscar Pérez, que tenía 12 años el 6 de septiembre de 1978.
Trabajaba en una estancia y cuenta que entró a una nave con forma de disco y vio un ser enorme con un traje azul plateado, que ayudado por un robot pequeño con brazos terminados en pinzas trozaba huesos de animales (vacunos) y los arrojaba en un recipiente. Fue la primera vez que (para nosotros) aparece ganado mutilado.

Con el ya fallecido Lumelli investigamos el caso de un camionero llamado Ricardo Fussi, que transportaba leche, y en el campo vio un Ovni exactamente igual al de Adamski. Fuimos al lugar y cuando sacamos las fotos, el celuloide quedó marcado con unas emanaciones rojas.

Otro caso era en el año 1967, fue el del avión militar que estaba haciendo maniobras sobre el río Paraná. El avión Pucará venía volando a muy pocos metros del río, frente a Rosario, cuando se le para el motor, el aparato se estrelló en una isla y el piloto, que se llamaba capitán Iserr, eyectó, va hacia arriba, se le abre el paracaídas, viene descendiendo con normalidad y de pronto desaparece el piloto y cae en el agua el paracaídas vacío. Eso fue visto por muchas personas. Lo buscaron por todas partes pero el hombre jamás apareció.
El Departamento de Accidentología vino y se llevaron los restos del avión.
El fenómeno Ovni está presente porque antes, otro Pucará que también hacía pruebas, volando sobre un pueblo cercano, era seguido por un Ovni, y eso fue visto por los lugareños. A ese avión también se le paró el motor y se estrelló, el piloto resultó salvo.

La radio

En aquella época de juventud, hacía una vez por semana un programa de radio de una hora de duración, que se emitía por LT3 Radio Cerealista y se llamaba “El Misterio de los Platos Voladores” con la locución de Emilio Rodríguez. Beatriz Fontán era la locutora comercial y participaba el periodista Covelli. Fue en el año 1965 y hablábamos de diferentes temas.

Recuerdo que el 3 de julio de 1965, personal del destacamento naval observó el desplazamiento de un objeto volador no identificado en la isla Decepción, en la Antártida argentina.
El objeto irradiaba colores verde, rojo y amarillo y posteriormente, el avistamiento fue desmentido por la Marina. Saqué a relucir que las fotografías que se tomaron eran verdaderas y leí lo que decía el mayor Donald Keyhoe sobre los objetos voladores no identificados.


El programa lo estaban escuchando mis padres y cuando llegué a casa mis padres me dijeron que ¡como me atrevía a contradecir a los militares!, ¡que estaba loco! Unos días después, una noche, entre las 3 y 4 de la madrugada, golpean la puerta unos tipos de civil. Se levanta mi mamá y pregunta quién es:
-¿Acá vive el señor Nicolás Manuel Ojeda?, preguntó uno de ellos.
Sí, le dijo mi madre creyendo que se trataba de mi papá.
Y les preguntó quienes eran.
-Somos del Servicio de la Marina-, o algo así le respondieron y a mi madre se le heló la sangre.
Les dijo que no estaba y le advirtieron que no siguiera diciendo lo que decía en la radio, porque iba a tener consecuencias. Y se fueron. Ya se había levantado también mi padre y abrió la puerta de mi dormitorio y me agarró del pijama y preguntó: ¿En que estás metido vos? ¡Te dijimos que ibas a tener problemas!, ¡son las 4 de la mañana y tu madre llorando!
Fue una experiencia fea.

Con Fabio Zerpa

Después tuve una visita más agradable, que fue la de Fabio Zerpa con su señora. Mi mamá estaba feliz, la esposa nos sacó fotos a todos. Otro que me visitó fue el periodista Eduardo Azcuy, también estuvo el suboficial Rualde Moyano, y un día el secretario de “Pipo” Mancera, para invitarme al programa de televisión Sábados Circulares, donde estuve el 6 de julio de 1968.
También me visitó Antonio Las Heras.
Por mi ex casa de calle Alsina 1314, pasó muchísima gente.

Militares


Muchos de los altos jefes militares creían en los Ovnis, en 1968, el general Juan Carlos Onganía afirmó “personalmente creo que los platos voladores existen”. La relación era de respeto por ambas partes.

Fui el primer civil que tuvo el privilegio de ingresar en el Círculo de Aeronáutica, ubicado en calle Córdoba 951.

Me llevó el comodoro Eduardo J. Palma y me presentó al comandante Dante Ferrero. Me mostraron en 1965 los archivos de la Fuerza Aérea sobre Ovnis. En un mueble en la pared estaban cientos de rollos de película, en latas, de filmaciones de Ovnis. Y carpetas con una colección de fotografías, de 24 por 18 centímetros, sacadas en la Argentina y en el resto del mundo, en blanco y negro con Ovnis en todas. Era impresionante.
En el grupo investigador de Ovnis de la Fuerza Aérea estaban el comodoro Dante Ferrero, el comodoro Eduardo J. Palma, y el suboficial mayor Rualde Moyano.

Antes, hacíamos los Congresos y participaban los investigadores de los organismos de las Fuerzas Armadas junto con nosotros. Presentaban casos que previamente eran de conocimiento nuestro porque no se nos escapaba ningún caso. Se comunicaban con nosotros, hoy todo eso se perdió. Uno de ellos, el comodoro Eduardo J. Palma, fue lo más honesto, lo más transparente que pueda haber. Un hombre cabal. Otro fue el comodoro Dante Ferrero. Con ambos, viajé al Uruguay y conocí a los integrantes del CIOVI, un grupo privado que hacía investigaciones sobre Ovnis con los que aprendí mucho.

Yo entraba al edificio Cóndor como si fuera mi casa. Fui colaborador ad honorem de la División Ovni entre los años 1967 y 1968. Me mostraban carpetas, me contaban de sus investigaciones, me hacían preguntas y yo también les preguntaba. Me daban información pero de ahí adentro no salía con ningún papel. Podía tomar apuntes pero sacar nada, ni una pestaña.

Cuando nosotros, en nuestros comienzos investigábamos el fenómeno Ovni, no teníamos idea sobre la presión que estábamos ejerciendo sobre las fuerzas armadas argentinas. Los militares tuvieron que salir a hacer declaraciones, como el brigadier general Adolfo T. Álvarez, que por entonces era el comandante en jefe de la Fuerza Aérea Argentina, quién admitió en julio de 1968, la existencia de los platos voladores, “si no, no sería aviador” -dijo- y que “el arma proseguía los estudios dentro de los medios disponibles”.

Ellos tuvieron que crear gabinetes de investigación propios, se hicieron como siete u ocho grupos de investigación Ovni dentro de las fuerzas armadas, dirigidos por militares de alta graduación.
A algunos de sus integrantes los conocí, y me dijeron que en 1962 la Marina constituyó la Comisión Permanente del Estudio del Fenómeno Ovni, COPEFO, que funcionó hasta 1975.
Esta Comisión estaba integrada por los capitanes de fragata Constantino Núñez, y Omar Roque Pagani, y los periodistas Eduardo Azcuy y Guillermo Gainza Paz.

En 1962, también el Servicio de Inteligencia de la Aeronáutica creó su propia sección Ovni, esto se sabe por un comunicado firmado por el Comandante Juan Alberto Sosa.

En 1979, en pleno Proceso, por orden del general Graffigna, se fundó dentro de la Comisión Nacional de Estudios Espaciales, CNIE, la División Ovni, dirigida por el capitán Augusto Lima, que funcionó hasta 1987. El ente fue reemplazado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales, CONAE.

En 1991, se creó dentro del Centro de Investigaciones Técnicas y Científicas de las Fuerzas Armadas, un grupo de trabajo para investigar el fenómeno Ovni, coordinado por el comodoro Juan Carlos Massietti y con la cooperación del Capitán de Fragata Daniel Perissé, que fue uno de los testigos del avistamiento ovni en la isla Decepción.

En diciembre de 1991, la FAECE (Federación Argentina de Estudio de la Ciencia Extraterrestre), organizó el 12º Congreso Nacional de Ovnilogía en la ciudad de San Lorenzo.
Denuncié en mi disertación que había miembros presentes que ocultaban información Ovni a la FAECE y entonces subió el capitán Daniel Perissé y reconoció públicamente la existencia del CITEFA, que hasta ese momento era secreta.

Recuerdos

Estábamos las 24 horas metidos en la investigación, dejábamos nuestras familias, nos metíamos en campos arados, pisábamos bosta de vaca, rompíamos la ropa y zapatos en los alambrados de púa. Desde los años sesenta, hasta fines de los ochenta aproximadamente, no dejábamos caso sin investigar. Se daban casos de aterrizajes, avistamientos vistos por muchísima gente de campo.

Fabio Zerpa siempre decía que, la gente de campo es muy sincera y lo narra al hecho realmente como fue. Conocí gente buenísima, los habitantes del campo son los mejores testigos para detallar el avistaje de un aparato. Lo describían de una manera tan perfecta, “con forma de” que no te dejaba ninguna duda de lo que vieron.
En aquel tiempo, los investigadores íbamos al pueblo, hablábamos con el comisario, con el cura de la iglesia, con los testigos, sacábamos muestras de la tierra.

Ahora por la crisis económica todo ese espíritu se perdió. Yo creo que hoy, a los que manejan los hilos del fenómeno Ovni, les hemos dejado el terreno libre.
Al fenómeno Ovni lo investigué exactamente durante 47 años, 7 meses y 10 días, hasta el 10 de diciembre de 1999, cuando me retiré. Ahora lo que estoy haciendo es colaborar, ayudar, aconsejar a los investigadores.

Archivos


Los estamentos gubernamentales, están tan abarrotados de información sobre los Ovnis que ya no saben donde ocultarla. Es lo mismo que una infección donde hay un grano con pus que en un momento dado, revienta y salta todo lo que está debajo. No lo van a poder seguir tapando más.

El mayor Donald Keyhoe escribió en uno de sus libros: “Ha llegado el momento de interrumpir este largo engaño que es la deliberada labor de desacreditar a millares de testigos honrados. En cualquier momento se podría producir un acontecimiento repentino para el cual estaríamos totalmente faltos de preparación. Debe acabar el secreto y la censura. Debemos terminar con un juego tan peligroso y en el que podríamos vernos todos incluidos”.
Esto lo dijo Donald Keyhoe en uno de sus libros fechado en 1975.
Es una advertencia que está diciendo un militar de alta graduación. Fue todo un pionero, uno de los militares que se arriesgó a dar a publicidad todos los secretos sobre el fenómeno Ovni, con una documentación estremecedora.
Incluso, escribió seis o siete libros y que fueron tan buenos que fueron traducidos al español y uno de ellos, Flying Saucer from Outer Space, fue traducido por el capitán Jorge Milberg en 1955, que lo conocí personalmente y lo editó la Biblioteca del Círculo de Aeronáutica.

El capitán de Fragata, el ingeniero Omar Roque Pagani, le estuvo mandando al NICAP, donde estaba Keyhoe, toda la información sobre el fenómeno Ovni en la Antártida argentina.
Keyhoe lo publicó en sus libros e incluso destacó la labor de los miembros de la Marina argentina que tomaron las fotos en el año 1965 en isla Decepción.

Mi archivo era enorme, tenía libros, películas, fotos, revistas. Había unos 70 casos que investigué personalmente. Luego de pensarlo mucho, decidí donarlo al grupo Visión Ovni, que dirige Silvia Pérez Simondini, en Victoria, Entre Ríos. Les doné 76 cajas grandes, conteniendo todo el archivo. Un día vino un camión de mudanzas y cargaron todo. Creo que ni ellos saben lo valioso del material que tienen en su poder. Cuando los fui a visitar a la ciudad de Victoria, les dije que tienen toda mi vida de investigador en sus manos.

Y con todo ese material, inauguraron un museo en Victoria, “Museo Ovni”, bautizado con mi nombre, en el año 2003 que es el primer museo ufológico de la República Argentina.
Está ubicado en la esquina de las calles San Miguel y Rondeau.

Recomiendo para leer, los libros de Donald Keyhoe, todos los de Antonio Ribera son buenos, hay muchos libros y muchos investigadores, que sería largo de enumerar. También que lean los libros sagrados de todas las religiones donde hay información Ovni muy interesante.

Le aconsejo a los nuevos investigadores que cuando vayan a un terreno, no entren libremente. Primero chequeen todo, no se paren dentro de una huella, no tomen muestras con las manos sin guantes, sino que lleven equipos de detección. Puede haber virus, sustancias contaminantes, no saben con lo que se pueden encontrar.
Que no cometan los errores que cometimos nosotros, porque incluso yo me paraba dentro de los círculos donde había un polvillo medio azulado y lo tocaba con la mano y era medio pegajoso. Era una imprudencia total. Hoy más que nunca, tienen que protegerse. Les estoy diciendo esto, Ahora que pasaron los años y me pongo a pensar y reflexionar.
Y como decía Antonio Ribera, “el investigador tiene que estar en el centro, desconfiarle a todo e ir atando cabos”.

Creo que el hombre fue ayudado por una raza superior, tal como lo dicen todos los libros religiosos como el Ramayana, la Biblia, el Corán, el Talmud, el Mahabarata, y todos hablan de seres que vienen del cielo.
Esos libros son como bitácoras cósmicas donde está escrito todo lo que nos aconteció hace cientos de miles de años.
La religión es como decía un investigador español: “Cuando los Ovnis aterrizan, los dogmas vuelan”.

Al fenómeno ovni no lo quieren dejar encajar en las religiones, y han ocultado un montón de cosas y quemado libros para poder tapar todo esto. Pero alguna vez todo esto va a salir a la luz. La historia de la humanidad siempre ha demostrado que cuando se llega al límite de lo incontrolable, viene el cambio.
Todo tiene su tiempo.

MILTON HOURCADE

Reseña
Comienza en 1965, trabajando para diversos medios de Montevideo, Uruguay, sobre la actividad espacial.
En 1978 comienza periodismo en Radio, en CX-14 “El Espectador”, de Uruguay, propiedad de la familia Amengual.
El 29 de Abril de 1958 hizo desde los micrófonos de CX-24, (entonces “La Voz del Aire”, propiedad de la familia Fontaina) un espacio a las 9 de la noche, titulado “El programa de los Platos Voladores”.
Más adelante, inicia un propio programa del Centro, en CW-3 “Radio Clarín”.
En 1965, junto a Hermann Jegerlehner los viernes realiza “El Misterio de los OVNIS” por Canal 5.
Los sábados por la noche, en CX-14 “El Espectador” realiza “Fenómeno OVNI: Desafío a la Ciencia”.
En CX-14 “El Espectador”, en 1978, realiza “Reportaje a la Ciencia”.
En CX-44 “Radiocolor Panamericana”, realiza “Siglo XXI”.
En Junio de 1986, participa en el “Simposio Internacional sobre Temas Actuales del Cosmos” en el Salón de Actos del Banco Central, en Montevideo.
En Agosto de 1986, la Dra. Adela Reta, entonces Ministra de Educación y Cultura de Uruguay, lo designa para liderar una comisión de Periodismo Científico.
En Septiembre de 1986, organiza el Curso sobre Periodismo Científico, en la Universidad del Trabajo del Uruguay.
En Octubre de 1986, participa en las “Cuartas Jornadas Uruguayas Sobre la Función Social de los Medios de Comunicación”.
En 1987 realiza “Vienen los OVNIs” en CX-16 “Radio Carve”.
En 1988, La Voz de América abre 4 vacantes para International Radio Broadcasters. Concursa y gana.
A partir de allí, trabaja en la ciudad de Washington.
En 1989 se muda a Virginia, donde actualmente reside.
El 20 de Julio de 1996, es premiado por “Tiempo del Universo” de difusión Astronómica y Actividades Espaciales.

Recorre Uruguay investigando y entrevistando testigos de fenómenos Ovni,
Trabajó con destacados investigadores tales como:
Ing. Joao Martins, en Brasil
Dr. Olavo Fontes, en Brasil
Prof. Irene Granchi, en Brasil
Dr. Walter Buhler, Brasil
Dr. Flavio A. Pereira, en Brasil
Dr. Methodios Kalkaslief, en Brasil
Cnel. Fuerza Aérea Brasileña Gilberto Zani, en Brasil
René Fouerée, Groupement d’Etudes des Phenoménes Aeroespatiaux, en Francia.
Ruth Gerstel (FAECE), en Argentina
Dr. Bramanti Jauregui (CODOVNI), en Argentina
Dr.Roberto E. Banchs (CEFAI), en Argentina
Rualde Muyano (Fuerza Aérea Argentina),
Psic. Eduardo Azcuy, en Argentina
Norberto Catuegno, en Argentina
Ricardo Chiesa, en Argentina
Rodolfo Solá (AIDOVNI), en Argentina
Ing. Enrique Luis Ferraz, en Argentina
Eduardo Dimitri, en Argentina
Horacio Alaimo (CORBE), en Argentina
Alejandro Vignati (Revista 2001), en Argentina
Ing.Casimiro Schang, en Argentina
Tte.de Fragata Daniel Perissé, en Argentina
Alejandro Agostinelli, en Argentina
Juan Faillá, en Argentina
Rubén Morales, en Argentina
Luis E. Pachecho, en Argentina
Javier Stagnaro, de Argentina
Max Seifert, en Argentina.
Martí Flo, en Barcelona, España.
Richard Greenwell, en Miami, USA
Dr.Willy Smith, en Longwood , USA
Dr. Virgilio Sánchez Ocejo (UFOMiami)
George Eberhart (CUFOS) en Chicago, USA
Phillip J. Klass, en Washington
Richard Hall, en Maryland. USA
El Dr. Joseph Allen Hynek visita Montevideo, y se entrevistan.
En Rosario, Argentina se reunía con el catalán Antonio Ribera.

Desde 1959, mantuvo contacto y asesoramiento con la Fuerza Aérea Uruguaya.
Con la FAU diseñó un sistema de clasificación de casos.
En Mayo de 2002 es entrevistado en TV “Science World” de Worldnet, en Washington, D.C.
En 2004, en el Club de la Fuerza Aérea da su Conferencia: “Sobre Cosas que se Pueden Ver en el Cielo”.


Tiene editado tres libros:
“Fenómeno OVNI: Desafío a la Ciencia” (1978)
“Elementos de Ovnilogía” (1989)
“OVNIs: La Agenda Secreta” (2003)

Está afiliado al “Proyecto 1947” de recopilación histórica, que dirige Jan Aldrich.
Cada año visita Uruguay dando conferencias públicas, en el Planetario Muncipal de Montevideo, dirigido por el Profesor de Astronomía Alejandro Castelar.

19.2.06

SETIEMBRE DEL 96

JOSEPH ALLEN HYNEK

Astrónomo y Ufólogo. EE.UU.

Nació en Chicago el 1° de mayo de 1910.
Es quizá el científico más conocido en el mundo por su búsqueda de respuestas sobre OVNIs. Su conversión del escepticismo a la aceptación de la existencia de estos fenómenos fue un factor clave para que convertirse en un referente en los ambientes ufológicos, e incluso fuera de ellos, donde también se lo conoció.
Asesoró Steven Spielberg en el guión del film “Close Encounters of the Third Kind

Se doctoró en Astronomía y Astrofísica por la Universidad de Chicago a la edad de 25 años, fue director asociado del Programa de Seguimiento Óptico de Satélites de la NASA (Optical Satellite Tracking Program) y encargado de elegir doce bases de rastreo satelital en distintos puntos del mundo.

Durante 15 años dirigió el Departamento de Astronomía de la Universidad del Noroeste y fue Director del Observatorio de Dearborn.
También contribuyó a erigir el Centro Lindheimer de Investigaciones Astronómicas en Evanston y el Observatorio Astronómico de Corralitos, New México.

En 1948, la Fuerza Aérea lo convocó para que intentara hallar explicaciones astronómicas a la primera hornada de informes sobre platillos voladores, asesorando a los proyectos Sign, Magnet, Grudge y Blue Book (el famoso “Libro Azul”).
Por entonces, no dudó en señalar su escepticismo respecto de la realidad objetiva de estos fenómenos, volviéndose célebre como “detractor” (se lo llegó a llamar el doctor "No") al decir que cierta observación podía ser atribuida a “gas de los pantanos” en momentos que la prensa favorecía la hipótesis extraterrestre.

Hace poco, el investigador Loren Gross recuperó las primeras declaraciones de Hynek a un periódico apenas sucedido el avistamiento de Kenneth Arnold el 24 de junio de 1947.

DE ASTRÓNOMO A UFÓLOGO

Desde 1971, cuando dejó de prestar servicios para la USAF, empezó a aceptar gradualmente la hipótesis de la existencia de un "fenómeno real".

Inició una investigación independiente y escribió “The UFO Experience” (Henry Regnery, 1972), donde cuestionó las conclusiones del llamado “Informe Colorado" y presentó argumentos a favor de la relevancia de los informes sobre OVNI.

En 1973, fundó el CUFOS (Center for UFO Studies), convirtiéndose entonces en la principal organización civil internacional dedicada a la investigación ufológica.

Entre sus innovaciones, mantenía una línea telefónica de alta prioridad con respuesta paga que conectaba la sede del CUFOS con más de 250 delegaciones militares y policiales en 42 Estados para recibir denuncias de avistamientos OVNI de inmediato.

En 1975, Hynek publicó con Jacques Vallée “The Edge of Reality” (En el Filo de la Realidad), Henry Regnbery, 1975), donde discutió e incluso admitió la “hipótesis parafísica” de su colega.

Poco después, publicó su último libro, “The Hynek UFO Report” (Dell, New York, 1977, en español “El informe Hynek”, Ed. Vergara, Buenos Aires, 1979), donde revisó los casos OVNI más importantes del Proyecto Libro Azul.

Durante años dirigió el International UFO Reporter y el Journal of UFO Studies, órganos de difusión del CUFOS.

En 1978, encabezó junto con los astronautas John Glenn, Edwing Aldrin, el doctor Jacques Vallée y Claude Poher, entonces investigador del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS) de Francia, una presentación ante las Naciones Unidas para que se iniciara una investigación internacional sobre las denuncias de OVNIs.

Viajó por todo el mundo dando conferencias e interesándose por los casos locales, incluyendo países como Noruega y la Argentina, donde estableció una filial a cargo del licenciado Guillermo Roncoroni.


Hasta poco antes de su muerte, en 1986, era Profesor Emérito de la Universidad del Noroeste y miembro del Consejo de Consultores del Planetario Adler, por entonces uno de los más importantes del mundo.


Este texto es parte del Proyecto Enciclopedia Multimedia de Cultos, Mitos y Misterios. © 2002 Todos los derechos reservados. Alejandro Agostinelli

CASO TRANCAS

JACQUES VALLEE

OLEADA OVNI 1973

Por Scott Corrales - Fragmento

Un vistazo al Almanaque Mundial o cualquier cronografía del siglo XX no hará mención alguna de ello: leeremos acerca de la guerra en el Medio Oriente, los enredos del presidente Nixon en Vietnam y con la Crisis del Watergate, la crisis de energéticos y la muerte de Pablo Neruda, pero no hallaremos ni el más mínimo detalle sobre el "año del humanoide", el mote otorgado a dicho espacio de doce meses a comienzos de la década de los 70.

Antes de dicha fecha se habían producido oleadas OVNI y casos espectaculares; posterior a ella sobrevinieron casos aún más alucinantes. Pero 1973 marca la fecha en que cientos -tal vez miles- de personas presenciaron los sempiternos "platillos voladores".
A raíz de estos encuentros con lo desconocido, quince millones de estadounidenses afirmarían su creencia en el fenómeno OVNI en una encuesta de la agencia Roper.

"Daba miedo salir de noche". Casi parecía que los problemas contra los que luchaba el mundo de día en los campos de la política, la economía y la religión tenían su segunda parte después de la puesta del sol. No sólo había que enfrentar largas filas para repostar carburante, sino que también había preocuparse por lo que pudiera estar al acecho en la oscuridad.

La investigadora Irena Scott, recordando al "año del humanoide", comenta que los avistamientos múltiples llegaron a tal grado que hasta la Fuerza Aérea (USAF) se vio obligada a calmar el pánico que experimentaba la población al decir que las luces y explosiones en el cielo habían sido producto de una prueba atmosférica realizada el 18 de octubre de 1973 desde la base Eglin.
"De ser así", pregunta la investigadora, "¿cómo es posible que una prueba creara OVNIs que perseguían taxis y los camiones de lo granjeros?"

Pocos días después, el general George S. Brown de la USAF hizo una declaración estremecedora: "No sé si se habrá contado esa historia antes, pero ellos [los OVNI] nos plagaron durante la guerra en Vietnam". Estas palabras, recogidas por los investigadores Stanton Friedman y B. Ann Slate, resultan en una franca admisión por la cúpula militar estadounidense en la existencia del fenómeno, aunque el general concluyó que los OVNIs que habían resultado en "una batalla en que un destructor australiano recibió un impacto directo" habían sido un fenómeno atmosférico.

Tales descripciones podrán sonarnos un poco melodramáticas, vistas desde nuestra perspectiva en los albores del siglo XXI, pero la preocupación entre el público en general alcanzaba niveles alarmantes.

Irena Scott afirma que su madre, vecina de la ciudad de Columbus en el estado de Ohio, declaró que muchas personas que no creían en el fenómeno habían comenzado a tener sus propias experiencias y avistamientos: "Dijo que la gente comenzaba a esconderse en sus casas y que daba miedo salir de noche". En otras partes del país, a la par que progresaba la oleada OVNI, las madres se negaban a dejar que sus niños fuesen al colegio por temor a ser secuestrados.

El fallecido investigador Leonard Stringfield, cuyos informes especiales alimentarían las calderas de la creencia en el choque de Roswell durante los años 90, describió la situación así: "Durante el asedio de 1973, Cincinnati (Indiana, EUA) al igual que muchas otras ciudades, mantenía una apariencia externa de sosiego durante el día, tramitando sus asuntos como siempre. Pero la ansiedad sobre el fenómeno OVNI aumentaba después del crepúsculo. La prensa, la radio y la televisión abanicaban las noticias OVNI con tal intensidad que llegué a preguntarme si los vecinos de Cincinnati estaban siendo sometidos a pruebas de reacción psicológica. Se podía palpar el nerviosismo de la ciudad a la par que se recibían cientos de llamadas en cualquier organismo oficial interesadas en recibirlas. La centralita de la policía de Cincinnati estaba abarrotada. Sin embargo, la gente que vivía en granjas aisladas y otros lugares apartados a menudo sentían un terror crudo cuando sus rutinas cotidianas tocaban a su fin después del ocaso." Palabras impresionantes que podemos leer desde la comodidad que nos ofrecen la distancia y el tiempo.

Preludio a los eventos
El "año del humanoide" no comenzaría en 1973, sino unos días antes. En diciembre de 1972, mientras que la última misión del proyecto Apolo abandonaba la superficie lunar, el celador argentino Ventura Maceiras tendría su encuentro nocturno -histórico en los anales de la ufología- con una enorme luz suspendida sobre un cultivo de árboles de eucalipto. El objeto fuente de la luz cambiaría de colores varias veces, pasando de anaranjado a violeta, y Maceiras llegaría a ver dos figuras con escafandras y vestidos en lo que tomó por "trajes de buceo". Los tripulantes del extraño aparato le miraban fijamente con sus ojos rasgados a la par que su nave se inclinaba hacia el extrañado terrícola. Súbitamente, un rayo de luz salió disparado del fondo del vehículo, cegando a Maceiras por unos instantes. La nave se movió lentamente hacia el noreste hasta desaparecer detrás de unas colinas.
La "iluminación" de Ventura Maceiras y sus estremecedoras secuelas físicas (el desarrollo de una nueva dentadura a los pocos meses del incidente, así como un aumento en sus facultades mentales) se convertirían en un hito de la ufología. El 2 de enero de 1973, una docena de testigos miraban absortos hacia el firmamento mientras que un OVNI, descrito por una mujer como "lo más extraño que he visto en mi vida", se cernía sobre la ciudad de Santa Ana, California. La policía recibió informes provenientes de distintas partes de la ciudad sobre el "extraño objeto luminoso" de dimensiones colosales, midiendo más de 50 pies en diámetro con una cúpula redonda en su parte superior. El platívolo tenía un anillo de luces multicolores a su alrededor.
Otro testigo informó que el objeto producía un sonido "parecido al de un generador eléctrico" a la par que el no identificado desaparecía.
Los avistamientos por testigos múltiples irían en aumento en aquel año de misterios: el pueblo de Dighton (Kansas, EUA) cada uno de sus 1000 habitantes serían testigos del fenómeno. "Seremos un pueblo chico", afirmó en el momento el jefe de policía M. R. Shelton, "pero somos lo suficientemente grandes como para ser de interés a quienquiera esté dentro de esas naves". Desde comienzos del año, afirmó el policía, todos los habitantes del pueblo habían tenido experiencias OVNI en grupo o individuales. "Si hasta yo mismo he perseguido uno a velocidades de hasta 100 millas por hora", agregó Shelton.
En el este de los Estados Unidos, la vanguardia OVNI comenzaba a hacer un impacto físico sobre las comunidades. El 25 de enero de 1973, un no identificado produciría averías en los radares del aeropuerto de Pittsburgh (Pennsylvania, EUA) resultando en demoras en el aterrizaje de más de veinte aviones comerciales. Aunque los funcionarios del Greater Pittsburgh Aiport achacarían sus males a la ineptitud de un operario, el investigador Stan Gordon recibió llamadas noche y día de alarmados residentes de la zona, dando parte sobre la presencia de OVNIs sobre el aeropuerto, especialmente una "formación de cinco o seis objetos brillantes y redondos" que permanecieron suspendidos sobre las casas cercanas al aeropuerto por más de diez minutos antes de dividirse en dos formaciones distintas. La policía de North Huntingdon Township corroboró la información recibida por Gordon.
Ese mismo mes, el transportista Gerald Sumney confesó que "tenía miedo a ser secuestrado por un platillo volador", y quién podría culparlo después de su experiencia. A principios de enero, Sumney conducía su camión en las heladas carreteras del estado cuando percibió que una luz le venía siguiendo a baja altura en el camino. En las siguientes semanas, la luz parecía acercarse a su vehículo y apartarse cuando Sumney detenía la marcha para poder observar el fenómeno. Otros transportistas -hombres curtidos por las exigencias de su trabajo- no tardaron en mofarse de su camarada, pero sus burlas se extinguieron cuando el fotógrafo Tommy Franklin y la reportera Edith Low siguieron el camión de Sumney en su propio coche, observando el extraño objeto con prismáticos y tomando algunas fotos del mismo. "El avistamiento nos impresionó," confesaron los periodistas. "En definitiva no se trataba de un avión, globo sonda, ni planeta o estrella. De eso estamos seguros."
El primer encuentro con humanoides del que se tiene constancia para 1973 fue el ocurrido el 26 de enero en las afueras del poblado de Gaffney, Carolina del Sur. Un joven de 24 años de edad, cuyo nombre quedó en reserva "para evitar que fuese blanco de la burla", conducía su coche al sur de Gaffney cuando se fijó en un cúmulo de luces rojas parpadeantes en la carretera. Pensando que podían tratarse de las luces de vehículos de la policía perdonándose a un accidente de tránsito, el hombre redujo la marcha de su vehículo. Lo que vería a continuación le impactaría por el resto de sus días.
Los faros de su coche iluminaron un objeto de configuración discoidal que descansaba sobre tres patas en medio de las carretera. Frente al vehículo había una docena de figuras humanoides que parecían dedicarse a la tarea de reparar "algo" en el fondo de su vehículo.
Según los directores del periódico Gaffney Ledger, a quienes el testigo relató su experiencia, los supuestos ovninautas llevaban puestos monos blancos con correas y hebillas. Su estatura era promedio, tenían facciones caucásicas y pelo negro recortado de la misma manera. Sus manos parecían estar cubiertas por guantes blancos. Los ovninautas no prestaron el menor caso al automóvil y su atónito chofer.
La actividad OVNI se mantendría esporádica por los siguientes meses, sobre todo durante el verano, con informes sobre luces brillantes que volaban sobre casas, granjas, depósitos de agua o camiones remolque que transitaban caminos solitarios en horas de la madrugada.
El 10 de septiembre, la agencia de prensa United Press circularía la noticia de que la población de Griffin, estado de Georgia, estaba siendo asediada por objetos multicolores por espacio de dos semanas. Un alguacil en el condado de Spalding había visto luces rojas descender a la tierra antes de desaparecer, mientras que dos policías militares de la base aérea Hunter cerca de la ciudad portuaria de Savannah informaron que "algo" había perseguido su vehículo mientras que efectuaban una patrulla rutinaria.
Comienza el espectáculoLos avistamientos y encuentros con los extraños tripulantes de los objetos voladores no identificados alcanzarían su punto álgido en el mes de octubre de 1973, cuando los medios de comunicación de todo el país informarían sobre alienígenas, monstruos y manifestaciones extrañas. Remitiéndonos de nuevo a los escritos de Irena Scott, parece ser posible precisar el momento justo en que los avistamientos y encuentros dejaron de ser algo casual y se convirtieron en una verdadera invasión: el 11 de octubre a las 21:00 horas, cuando una enorme detonación cuyo origen jamás pudo ser precisado, se hizo sentir en más de 10 estados de la unión americana, desde Indiana hasta Maryland e incluyendo sus estados circundantes. El periódico Columbus Dispatch, un rotativo de gran circulación informó que los informes OVNI habían precedido la extraña explosión. Se vieron OVNIs en Ohio justo antes de una ensordecedora detonación que pudo escucharse en por lo menos diez estados, incluyendo Ohio, Pennsylvania, Virginia, Maryland y Virginia Occidental.
Casi resulta posible imaginar un gran mapa de los Estados Unidos cuyas luces se encienden según se recibe información sobre los casos: el 17 de octubre, una docena de condados en el estado de Alabama darían parte sobre objetos extraños con resplandores verdosos, así como un "robot espacial" fotografiado por el comisario Jeff Greenhaw a 17 millas del Arsenal Redstone en Huntsville. Cuando los faros de la patrulla de Greenhaw bañaron una figura plateada, el comisario pudo ver que se trataba de una figura que caminaba hacia él.
"¡Hola, forastero!" le saludó Greenhaw, pero el extraño seguía con su caminar mecánico y no le contestó. Con su cámara reglamentaria Polaroid, el comisario tomo cuatro fotos: una del ser a 50 pies de distancia, otra a 25 pies, y dos más cuando el extraño "robot" se encontraba a 10 pies. Las instantáneas -ya legendarias- le costarían a Greenhaw su matrimonio, su carrera y posiblemente resultaron en la destrucción de casa-remolque.
Un día antes, en la ciudad universitaria de Athens, Georgia, una nave desconocida supuestamente aterrizó en medio de un camino para permitir el desembarque de dos figuras diminutas en trajes plateados que fueron bienvenidos a nuestro mundo a tiro de bala, cortesía del azorado granjero Paul Brown. El 19 de octubre, en Tifton, Georgia, se verían más humanoides salir de una nave espacial.
En el estado de Kentucky, el alcalde del pueblo de Mundfordville vería "naves aterrizando" en la noche del 15 al 16 de octubre, mientras que en Huntingdon, Indiana, el granjero Richard Pape informaría a Associated Press que un OVNI le había seguido a lo largo de la carretera de regreso a casa; el 21 de octubre, los vecinos de Hartford City, Indiana, presenciarían el desembarco de dos humanoides.
Está claro que ninguno de estos encuentros cercanos tendría el impacto popular que ejercería el secuestro de dos pescadores en el pueblo de Pascagoula, estado de Mississippi -Charles Hickson y Calvin Parker- el mismísimo 11 de octubre y a la misma hora en que el noreste de EUA escuchaba la ensordecedora explosión. Hickson y Parker se dieron cuenta que una luz azul les acechaba; aterrizó y de ella salieron tres seres humanoides con manos como pinzas (descritos en algunas crónicas como robots) que los escoltaron a bordo de la nave espacial y los sometieron a pruebas. Este caso sería uno de los más sensacionales de la ufología y se sigue debatiendo treinta años después.
Pennsylvania se llevaría la palma en octubre de 1973, con 103 informes de criaturas extrañas en todas partes del estado. Uno de estos casos sería presenciado por trece personas, incluyendo policías y los integrantes de una organización de estudio OVNI.
La sensación de pánico que se experimentaba en todas partes del país a raíz de la "invasión extraterrestre" tuvo su expresión más visible en la ciudad de Wheeling, Virginia Occidental, la noche del 17 de octubre: entre veinte y veinticinco objetos fueron vistos sobrevolando la ciudad, creando revuelo.
Según las estimaciones hechas por el Dr. J. Allen Hynek, una tercera parte de todos los avistamientos y encuentros producidos durante el "año del humanoide" tuvieron su origen en informes de los distintos departamentos de policía del país, aumentando la fiabilidad de los casos, dado que los comisarios y jefes de policía recelan incluir eventos OVNI o de alta extrañeza en sus bitácoras.
La policía de la ciudad de Chattanooga, Tennessee, tuvo su momento de gloria el 17 de octubre de 1973, cuando a las 19:00 horas el expedidor recibió una llamada de una mujer que había atestiguado el aterrizaje de un enorme OVNI fusiforme en un paraje cercano a una escuela primaria. El sargento Lester Shell y el patrullero Harry Jarrett fueron enviados al lugar de los hechos con ordenes estrictas de evitar que el caso transcendiese a los medios. Los uniformados se encontraron con una luz potente que brillaba entre los árboles de la zona pantanosa; la configuración era efectivamente parecida a la de un cigarro puro y las luz tenía matices azulados. El objeto desconocido parecía estar suspendido a unos quince pies sobre el pantano.
Cuando el sargento Shell decidió acercarse para investigar, el aparato ascendió verticalmente "como si me estuviese mirando" a una altura de noventa pies antes de salir disparado hacia el este con rumbo al aeropuerto de Chattanooga. El comisionado de la policía, Gene Roberts, acudió al pantano para buscar cualquier evidencia del intruso, pero sus técnicos sólo hallaron restos de papel y basura en lo alto de los árboles, sin explicarse cómo pudieron haber llegado hasta allí. Cabe agregar que el día 17 sería uno de los más intensos de la oleada del 73, puesto que más de cincuenta ciudades en Estados Unidos dieron parte sobre avistamientos de objetos extraños a baja altura o encuentros con seres no humanos.
El 19 de octubre, el investigador Charles Wilhelm acudió a Goshen (Ohio) para visitar la granja de un individuo que deseaba identificarse exclusivamente como "Sam" para evitar ser juguete de los medios noticiosos que explotaban inmisericordemente la actividad OVNI sobre el estado de Ohio. A las 20:30 horas, una vecina de "Sam" le llamó por teléfono para informarle que una luz de gran brillantez había descendido en su granja. "Sam" salió de la casa, acompañado por sus dos perros cazamapaches ("coon dogs", en inglés) para investigar el suceso, pero descubrió que era necesario arrastrar a los canes hasta el lugar de marras, como si presintiesen la presencia de lo extraño y desearan evitarlo a toda costa.
A trescientos pies de distancia, el granjero quedó sorprendido al ver que la luz era una nave extraña de 50 pies de diámetro y con una cubierta superior acampanada. Dos luces azules y blancas marcaban el exterior del aparato, que descansaba sobre lo que parecían ser zancos. Debajo del objeto, "Sam" llegó a ver tres figuras que parecían seres humanos en la penumbra. Una figura ascendió las escaleras para desaparecer en el interior de la nave mientras que los dos restantes permanecían en tierra.
Los perros cazamapaches ladraban descontroladamente, atrayendo la atención de los extraños. En cuestión de minutos, las dos figuras restantes habían subido la escalerilla y el objeto ascendió con lentitud, haciendo un ruido que "Sam" describiría como "el silbato de un tren" antes de realizar un repentino ascenso vertiginoso y desaparecer de vista completamente.
El 29 de octubre se produciría un caso recogido en los cuadernos de trabajo del fallecido Leonard Stringfield pero poco divulgado por los medios noticiosos. En el estado de Georgia, uno de los más afectados por la oleada del 73, un chico identificado sólo como "S. R." regresaba a su hogar después de haber vendido dulces para auspiciar una actividad escolar.
Repentinamente, un OVNI "configurado como una lata de cerveza" apareció a 25 pies sobre la cabeza del sobresaltado estudiante sin hacer ruido alguno, manteniéndose suspendido en el aire por unos 20 segundos. Al llegar a la seguridad de su casa, "S. R." hizo lo posible por contar lo sucedido a sus padres, quienes le prestaron poca atención. Al dia siguiente, escribió una nota para sus padres, diciendo que le era necesario huir de la zona, ya que el OVNI le había infundido un temor pavoroso. Los guardias de seguridad del aeropuerto de Atlanta, Georgia, arrestaron al joven y lo llevaron a su casa, aún titiritando de miedo por el OVNI. Casi un año después, el investigador Stringfield descubrió que "S. R." había visto un rostro humanoide, arrugado, sin nariz y con una ranura por boca a través de una claraboya en el OVNI. La criatura le había dicho por vía telepática que no tuviese miedo y que se lo llevaría con él.
Humanoides en CaliforniaEl 4 de octubre de 1973, el agente de seguros de vida Gary Chase irrumpió en el cuartel de policía de Anderson, California y se dirigió directamente al sargento de guardia. "Mire, no estoy borracho, no fumo marihuana y tengo algo increíble que contarle". Durante los siguientes veinte minutos, Gary Chase describió lo acaecido a las 6:40 p.m. ese mismo día mientras que dirigía su automóvil hacia Simi Valley, 40 millas al norte de Los Angeles. Al llegar a su salida de la autopista, Chase se fijó en un objeto alargado con forma de cigarro puro que tomó por un dirigible, pero que desapareció con una rapidez inusual. El agente de seguros siguió su camino, mirando por la ventanilla de vez en cuando para ver si el objeto reaparecía, pero sólo alcanzó a ver una pequeña tolvanera saliendo del lado de la carretera, proveniente de un desfiladero. Movido por la curiosidad, Chase decidió dar la vuelta y regresar al lugar para echar un vistazo.
En el fondo del desfiladero, a 100 pies de dónde se encontraba el agente de seguros, un aparato de forma elíptica se cernía y basculaba a uno diez pies sobre el terreno. El objeto parecía tener unos treinta pies de largo y más de setenta de largo, con un color difícil de describir, pero que Chase asemejó "al imprimante de la pintura automotriz". Un aparato con forma de tubo colgaba del fondo del objeto y conducía a un riachuelo.
Atónito, el agente de seguros vio como un "ser" salía del enorme aparato para cotejar el funcionamiento del tubo, o al menos eso parecía. El ovninauta parecía un hombre de dimensiones normales que llevaba un uniforme ceñido "parecido al traje de un buzo" y cuyas facciones no podían verse por el escudo facial de su uniforme.
El humanoide se percató de la presencia de Chase, mirando directamente hacia la orilla del desfiladero. Acto seguido, el ser volvió a internarse en la extraña nave, esta vez gateando hacia la parte posterior del aparato.
Chase afirma haber escuchado un zumbido bajo semejante a una vibración. Una sustancia nubosa comenzó a cubrir el objeto; aunque la neblina artificial no llegaba hasta dónde el agente de seguros, el olor dulzón y desagradable sí lo hizo. La extraña nube tomó 60 segundos en formarse y para cuando se disipó, la enorme nave había desaparecido por completo. Otro factor de alta extrañeza lo es el hecho de que en ningún momento se acercó otro automóvil por la carretera--nadie que sintiese curiosidad por lo que veía Chase.
Dos días después de que Chase contara su experiencia a la policía, una maestra jubilada y su hija (cuyos nombres jamás fueron dados a conocer) salían de la comunidad de El Centro en la tarde del 5 de octubre de 1973 en dirección a San Diego cuando vieron un autobús de pasajeros de la compañía Greyhound en la orilla del camino. Otros automóviles y furgonetas se hallaban detenidos por delante y detrás del autobús. Pensando que se trataba de un accidente de tránsito, la maestra detuvo la marcha antes de llegar a la altura de los demás vehículos.
Pero al acercarse, descubrió que no se trataba de ningún accidente: todos los pasajeros del autobús, el chofer, y los ocupantes de los demás coches, se habían detenido para presenciar las maniobras de un objeto discoidal rodeado de un vapor resplandeciente y delicado.
La maestra jubilada y su hija declararon a R. Michael Rasmussen, director adjunto de la desaparecida organización APRO, que el objeto se elevó a una altura de 1.200 pies, dando una vuelta y volviendo a bajar, antes de desaparecer en cuestión de un instante. Lo único que quedó fue el vapor brilloso -¿la misma sustancia que produjo la desaparición del enorme aparato visto por Gary Chase?-. Tal vez nunca se sepa.
Asediados por los OVNITimothy Green Beckley, futuro director de numerosas revistas sobre el fenómeno OVNI, firmó un artículo para la revista SAGA UFO Report (invierno 1974) sobre un poblado en el estado de Texas que se había convertido en un punto de cita para el fenómeno OVNI en todas sus manifestaciones: desde comienzos del 1973, y llegando a su punto máximo en noviembre y diciembre de dicho año, los dos mil habitantes del poblado de Calvert, en el condado Robertson del centro de Texas, padecieron interferencia con sus radiorreceptores, misteriosas muertes de ganado vacuno y encuentros con seres desconocidos.
Según Gracia Unger, directora del periódico Calvert Tribune, se habían registrado doscientos avistamientos fidedignos en un espacio de dieciocho meses aunque los vecinos de Calvert se mostraban reacios a abundar detalles. "Los que han visto OVNIs creen en ellos", dijo Unger, "y los que no han sido expuestos al fenómeno de manera directa se burlan de los que lo han visto".
El 15 de noviembre de 1973, los vecinos del pequeño pueblo ganadero miraron al cielo para verlo lleno de esferas brillantes y parpadeantes de color violeta, rojo, amarillo y azul. El teléfono del periódico del pueblo no dejó de sonar al día siguiente mientras cientos de personas intentaban dar parte sobre lo sucedido. El 19 de noviembre, dos mujeres alegaron que su vehículo había sido perseguido por un "OVNI flamígero" (una década antes del célebre caso Cash/Landrum) al acercarse a Calvert. "No era más que un punto al principio, como una estrella, [visible desde] el lado izquierdo del coche, y luego cambió de lados. Descendió a 30 pies del terreno", explicó la testigo Faye Seely, "como desafiándonos a que nos acercáramos más..."
Mientras que el temor por lo desconocido alcanzaba niveles de crisis en Calvert, una mujer que se negó rotundamente a dar su nombre informó que a las 6 a.m. un día en el mes de noviembre había tenido un encuentro aterrador con un enorme monstruo de siete pies de estatura, que se movía tiesamente entre una neblina sumamente densa. El extraño ser bloqueaba el tránsito sobre el puente sobre el rio Brazos, que divide a Calvert en dos secciones.
Treinta años después resulta muy posible que ni siquiera los mismos habitantes de Calvert se acuerden de los eventos que hicieron de su comunidad un "punto caliente" del fenómeno OVNI. Sin embargo, el asedio OVNI de 1973 marca el comienzo extraoficial de las mutilaciones de ganado que devastarían a Norteamérica dos años después.
Tommy Blann tuvo la distinción de figurar entre los primeros investigadores del fenómeno de las mutilaciones a raíz de sus actividades ufológicas durante el asedio de Calvert. El investigador hizo la observación que los animales silvestres de la zona -perros asilvestrados, coyotes y lobos- representaban la primera línea de detección del fenómeno OVNI, ya que comenzaban a aullar, ladrar y correr por los bosques y parajes, a veces corriendo enloquecidamente hacia las autopistas.
Poco después de esto descubriría que el ganado vacuno tenía su propia reacción, que consistía en aparecer muerto al día siguiente con heridas sumamente extrañas. En el Kings Ranch al sur de la megaurbe tejana de Houston se informaba que muchos animales habían desaparecido, incluyendo caballos purasangre y ganado de primera calidad. En la noche los OVNIs se paseaban a sus anchas sobre el rancho, sembrando temor y confusión entre los peones.
Las mutilaciones también afectarían otras partes del país. El estado de Ohio, agobiado por semanas de intensa actividad, se vería obligado a enfrentar este nuevo fenómeno: el 14 de octubre la policía de la población de Greenfield recibiría una llamada de una mujer -casi histérica- que decía que un OVNI había aterrizado en su granja y que su única vaca se había esfumado.
El 22 de diciembre, los titulares del periódico Kansas City Times anunciarían la muerte inexplicada de más de cuarenta vacas en un pastizal que lindaba con la interestatal 81. Las vacas habían padecido la extracción de sus ojos, lenguas y órganos sexuales.
Minnesota, estado limítrofe con Canadá había sido fuente de casos de mutilaciones desde la primavera de 1973, cuando comenzaron a aparecer bovinos mutilados en los condados de Lyon y de Lincoln. Según el comisario A. Thompson, los afectados no habían visto ovnis sobre sus haciendas, sino los helicópteros negros que pasarían a formar otro factor en el alucinante fenómeno de las mutilaciones.
Los humanoides en Puerto RicoA modo de observación, resulta curioso que esta intensa actividad anómala se veía reflejada -aunque con diferencias un tanto significativas- en otros países. El autor Sebastián Robiou, comentando la casuísitica OVNI del Caribe en su libro Manifiesto OVNI, apunta que desde "mediados de diciembre de 1972 hasta finales de abril de 1973 nadie reportó un avistamiento en toda la República Dominicana [...] En Puerto Rico, excepto un extraño accidente de una avioneta [...] pasó otro tanto desde finales de octubre de 1972 hasta finales de septiembre de 1973. ¡Once meses de preparación de la nueva tormenta!".
A mediados de agosto del "año del humanoide", dos jóvenes puertorriqueños tendrían un encuento con lo desconocido mientras que conducían entre los pueblos de Sábana Grande y Maricao en el suroeste de la isla. Dispuestos a ir a un baile, lo menos en lo que pensaban los dos amigos eran "marcianadas". Sin embargo, se dieron cuenta de una luz sobre una montaña cercana que pensaron provenía de un farol. Sin emabrgo al acercarse, se dieron cuenta que la luz aumentaba de dimensiones.
El chofer, Antonio Jusín, decidió encender las luces largas del coche para ver mejor. Lo que tomaron por "farol" se aumentó su brillantez exponencialmente, inundando los alrederdores de una luminosidad extraña. El objeto pasó por entonces sobre los jóvenes antes de desaparecer.
El inesperado destello de luz acabó fundiendo la circuitería del vehículo, dejando inservible la batería, el alternador, el radio y el tocacintas. Ni decir tiene que Jusín y su amigo nunca llegaron a la ansiada fiesta.
El 27 de septiembre se recibieron informes sobre un ovni plateado y alargado en horas de la mañana sobre la ciudad de Mayaguez; el 20 de octubre se produciría el ya legendario encuentro con seres humanoides en el Bosque Estatal del Caribe, mejor conocido como "El Yunque", protagonizado por el ingeniero Heriberto Ramos y ocho personas más, empeñados en grabar el paso de algún OVNI que pudiese sobrevolar la región.
La alta extrañeza no se hizo de rogar: llegando a la impresionante montaña a las 18:00 y comenzando el ascenso a la cima a pie, el grupo se encontró con tres muchachas "casi idénticas" que vestían igual y parecían desconocer la manera de bajar de la montaña. Para las 0:00, ya acampados entorno a una caseta de comunicaciones alumbrada por un farol exterior, los buscadores de platillos se dieron cuenta de que algo les acechaba: no tardaron en escuchar ruido y descubrir huellas profundas en el terreno.
Heriberto Ramos y Efrain Arroyo, un estudiante de universidad, decidieron bajar la cuesta para investigar. Descubrieron que cuatro figuras que "caminaban en zig-zag" venían subiendo por el camino. Según Ramos, la figura que parecía ser la principal portaba un dispositivo que emitía luces de distintos colores, moviéndola en sentidos opuestos. Los intrusos eran poco amigos de la luz artificial, puesto que al apuntar una linterna contra ellos, retrocedieron con rapidez.
En varias ocasiones, los ocho humanos confensaron estar completamente rodeados por esto seres, descritos como altos, de brazos largos, ojos desmesurademente grandees y orejas puntiagudas.
El azorado grupo oró porque amaneciera pronto, ya que el asedio de los seres no humanos era interminable.El encuentro de El Yunque figura entre los casos más importantes de los que se tiene conocimiento dada la cantidad y la calidad de los testigos. No sólo eso, sino que el incidente tuvo secuelas inesperadas: el día después del incidente, la madre de uno de Efraín Arroyo, quien había tomado fotos infrarrojas del incidente, sintió que una presencia invisible trataba de extraer la película de su recipiente, colocado sobre una repisa. El temor la obligó a abandonar su hogar. Posteriormente se producirían fenómenos clasificables como poltergeist; al ser procesada, la película infrarroja no presentó resultados esclarecedores. Otros testigos se quejaron de haber padecido pesadillas o de haber sido visitados por seres parecidos a los no humanos de El Yunque, conminándolos a no hablar del asunto y olvidarlo.
Los OVNI seguían llegando en bandadas: el 26 de octubre el rotativo El Nuevo Día presentaría en su segunda página la foto del ovni fotogafiado por William Rosario, fotógrafo profesional enfrascado en labor de captar imágenes del recinto universitario de Mayaguez. "Era un objeto redondo que volaba rápidamente, pero no hacía ningún ruido", declaró Rosario al periódico. "Súbitamente, dió un viraje de unos 45 grados y se perdió tan rápidamente como desapareció... volaba a la misma altura de los aviones comerciales, pero es algo muy distinto a todo lo que he visto en mi vida".
Otro OVNI, girando y echando llamaradas, deslumbraría a docenas de testigos apiñados en la plaza pública del pueblo de Maricao el 7 de noviembre; en pocos días más platívolos harían acto de presencia sobre San Juan de Puerto Rico, siendo fotografiados no sólo en el casco urbano sino en comunidades adyacentes.
Ese mes se produciría otro caso clásico y que muchos lectores recordarán de los escritos del investigador Salvador Freixedo: el encuentro entre una recepcionista y un "hombre de negro" (MIB, por sus siglas en inglés) en horas de la tarde y en plena ciudad.
La señorita D.L.I., recepcionista en una agencia de empleos, entabló una conversación con un hombre vestido de traje negro que parecía recién estrenado. La camisa blanca el individuo parecía estar hecha de "una tela que nunca había visto". El hombre tenía manos y brazos inusualmente largos, con dedos alargados y finos que intentaba disimular. La conversación giró sobre temas ambientalistas y antibelicistas, y que la humanidad debía plantearse cambios morales. Al concluir su intercambio, el personaje le dijo: "Nos veremos pronto", despedida idéntica a la que se ha registardo en otros casos de HDN en los EE.UU., donde la supesta despedida de estos seres ha sido "we'll see you in time".
Monstruos, fantasmas y compañíaComo si la situación de pánico producida por los OVNIs (amén de las presiones del diario quehacer, como la guerra del Yom Kippur entre Egipto e Israel) no fuese lo suficientemente insoportable, pronto comenzarían a llegar informes de todas partes de la unión americana sobre la presencia de seres de pesadilla en lugares dónde el fenómeno OVNI se hacía presente.
En el suroeste de estado de Pennsylvania, el grupo de investigación Western Pennsylania UFO Study Group, dirigido por Stan Gordon y asesorado por el Dr. Berthold Schwarz, trabajaría estrechamente con la policía del condado de Westmoreland en la investigación de la oleada de "monstruos peludos" cuyas manifestaciones parecían coincidir con las del fenómeno OVNI.
El 2 de septiembre, la familia McCracken de Indiana, Pennsylvania, vería una enorme figura peluda y gris de cara achatada justo afuera de su hogar. "Se trataba de una criatura enorme con espalda encorvada y brazos colgantes," dijo Betty Ruffner, hija de la Sra. McCracken. "Pero lo que más me impresionó fueron las zancadas que daba. Cada uno de sus pasos equivalía a tres pasos de un humano. En menos de nada había cruzado la carretera para perderse en el bosque".
El extraño ser merodearía los alrededores de la morada de los McCracken como si buscara algo, hasta que las descargas de las escopetas de los hombres de la casa consiguieron ahuyentarlo. No sería hasta el 27 del mismo mes que dos niñas se toparían con un ser de 7 pies de alto, cubierto de pelambre gris, que portaba una extraña esfera luminosa en sus manos. Las niñas, presas del terror, regresaron a la carrera a su hogar para relatar el pavoroso encuentro a su padre. Según relatarían las jovencitas a los investigadores del caso, el padre salió de la casa para investigar y permaneció en el bosque por más de una hora. Posteriormente, el hombre se negaría terminantemente a comentar el caso, diciendo que "hay cosas sobre las que es mejor no hablar".
Uno de los casos más electrificantes de la oleada de monstruos y ovnis ocurrió el 25 de octubre de 1973, cuando un trabajador conocido como Stephen. conducía su furgoneta por los caminos de Uniontown, Pennsylvania. Se fijó en una bola de luz anaranjada que caía del cielo en un campo cercano. Tomando su escopeta de caza, Stephen estacionó el vehículo y fue a investigar.
La luz anaranjada se había trocado en un objeto de más de cien pies en diámetro, "tan grande como una casa", según el atónito testigo, que emitía un leve zumbido. A corta distancia del objeto, había dos seres peludos -cubiertos de pelambre gris- que producían sonidos parecidos "al llanto de un bebé" y que emitían un hedor sulfuroso (otras versiones del caso describen un hedor "a caucho quemado"). Los dos seres gigantes caminaban a lo largo lado de la verja del campo.
Stephen decidió disparar su escopeta en el aire; los dos seres repentinamente se dieron la vuelta y comenzaron a caminar hacia él. Azorado, Stephen disparó directamente hacia los seres peludos: una de las criaturas -la más grande- alzó la mano y el objeto resplandeciente desapareció por completo junto con el zumbido. Los seres dieron la media vuelta y desaparecieron entre los árboles. Aunque el enorme objeto se había esfumado, todavía persistía un resplandor en la zona "lo suficientemente intensa como para leer un periódico a su luz". Un toro y varios caballos que ocupaban el predio adjunto se negaron posteriormente a pisar el lugar donde había aparecido el objeto.
"Este caso", comentaría Stan Gordon, "ayudó a convencerme de que los seres tipo Bigfoot, especialmente la variedad que encontramos en Pennsylvania, y los OVNI forman parte del mismo fenómeno".
El 15 de octubre de 1973, George Wills se despertaría en horas de la madrugada en el dormitorio de su casa en Omro, Wisconsin, después de escuchar un sonido intenso y percibir un resplandor anaranjado. Tres seres de pesadilla, con cabezas abultadas, orejas grandes y piel arrugada y grisácea le miraban fijamente. Tal fue la impresión que Willis perdió el conocimiento.
Cuando volvió en sí, los seres le habían apoyado contra la pared para auscultarlo con un objeto ovalado. A pesar del temor que lo embargaba, Willis se atrevió a mirar el objeto, pudiendo ver a través del mismo los huesos de su pierna. La impresión le hizo desmayarse de nuevo. Al despertar por la mañana, el hombre descubrió que las luces de su recámara estaban encendidas y que la ropa de cama estaba muy bien doblada.
La experiencia del Sr. Willis, analizada posteriormente por el Dr. J. A. Hynek, sería una de las precursores a la procesión de experiencias de "visitantes de dormitorio" veinte años más tarde. Aunque no hubo ningún OVNI presente, la descripción de los seres coincidía a grandes rasgos con la de los seres que habían secuestrado a Hickson y Parker cuatro días antes en Pascagoula.
Otro de los casos recogidos por Leonard Stringfield incluye el de la "Sra. Heit". El 21 de octubre, esta vecina de un suburbio de Cincinnati llegó a presenciar una cápsula luminosa que descansaba cómodamente en medio de un estacionamiento cercano a su casa remolque. Al despertarse en horas de la madrugada, la Sra. Heit percibió una intensa luz blanco-azulada que penetraba el interior de su hogar. El objeto tenía la forma de un fanal de aproximadamente siete pies en diámetro, iluminada por una luz "blanca como la de un quirófano". Dentro del fanal había una criatura simiesca de color gris, de cintura abultada y sin cuello, con brazos poderosos.
La impresionante mole no tenía facciones aparte de una nariz larga y ahusada. Medio dormida, la Sra. Heit despertó a su hijo adolescente para que confirmase lo que estaba viendo; el muchacho dijo que podía ver la luz extraña, pero no alcanzaba a ver la criatura en su interior.
Los expertos recuerdanUn trabajo como el presente quedaría incompleto sin haber consultado a algunos de los investigadores que realizaron pesquisas en 1973 o cuyo interés por el fenómeno OVNI fue avivado por el despliegue de alta extrañeza de aquél momento.
"Recuerdo la oleada del 73 perfectamente", nos dice Joe Trainor, director del boletín electrónico Ufo Roundup. "Es altamente significativo que fuera la primera gran oleada desde el verano de 1947. También fue la época en que se produjo el caso de abducción más conocido: el de Charles Hickson y Calvin Parker en Pascagoula, Mississippi. También fue la oleada que investigué como reportero para el periódico Fitchburg Sentinel en Fitchburg, Massachussetts. Nuestra oleada local comenzó con un avistamiento OVNI y con "pisadas extraterrestres" en los bosques del poblado de Ashby, culminando cinco días más tarde con el avistamiento de un gran objeto fusiforme de color plateado sobre la Leominster High School, cinco millas al sur de Fitchburg. Este fue el avistamiento que verdaderamente despertó mi interés por la ufología; suficiente interés como para documentar la oleada de 1909, igual de amplia, en un artículo que apareció en Fortean Studies nº 1".
Para George A. Filer, ex-coronel de la USAF y director del informativo electrónico Filer's Files, las oleadas son importantes porque "representan una buena señal de que grandes cantidades de personas están viendo algo raro en los cielos que clasifican como OVNIs".
Filer coincide con Trainor en la importancia del caso de Hickson y Parker: "Es muy probable que el caso más famoso [de la oleada] sea el secuestro de dos trabajadores de astillero en Pascagoula el 11 de octubre de 1973. Este caso produjo ciento de notas periodísticas y los medios noticiosos a nivel nacional se hicieron eco de él".
"Por supuesto," agrega Filer, "no todos los relatos fueron favorables para Phillip J. Klass y otros que pusieron en entredicho la validez del caso. En menos de 48 horas, ambos hombres se lograron hacerse famosos a nivel internacional. Esta concientizción brinda la oportunidad para que el público trate el caso y pueda crear conciencia sobre la posibilidad de la intervención alienígena en nuestras vidas. Hickson y Parker contaron un relato relativamente factible al público estadounidense. Hickson participó en el programa televisado de Dick Cavett y posteriormente en el de Mike Douglas. Su descripción de los seres del espacio transportó la posibilidad y la realidad de los alienígenas a los salones de nuestros hogares".

"Este y muchos otros casos OVNI durante la oleada de 1973 prestaron credibilidad al campo de la ufología y resaltaron -dentro del sistema de creencias del público- la posibilidad de que los OVNIs eran reales. Creo que estamos listos para otra buena oleada OVNI después de 30 años y la Tierra está lanzando una flota de satélites y aterrizadores hacia Marte".

Don Worley, veterano investigador de homínidos extraños y secuestros por extraterrestres en el estado de Indiana (EUA), comenta lo siguiente sobre la oleada del 1973: "En mi región de Indiana los alienígenas se comportaron de manera muy osada. Un disco volador de tres fondos distintos apareció 4 veces en 15 días. Otros sobrevolaron ciertos condados muy lentamente. Se dijo que los objetos en esta zona realizaban un 'levantamiento de la roca madre'. Pero con todos los informes a nivel nacional, no podemos tener certeza sobre el motivo de los avistamientos".

William E. Jones, director de la Mid-Ohio Research Associates (MORA) y director regional de la MUFON no sólo recuerda la megaoleada del 73 sino ofrece información más reciente. "En 1992," dice Jones, "conocí a un hombre que decía haber sido un sargento en el ejército estadounidense y veterano de la Guerra del Golfo. Alegaba haber formado parte de un equipo secreto que era convocado en ciertas ocasiones para desempeñar misiones relacionadas con los OVNI. Le preocupaba mucho recordar las cosas a las que había sido expuesto, y trataba de averiguar cuánto sabía la comunidad OVNI sobre estas cosas".

"El hombre ofreció mucha información sin corroborar", prosigue Jones. "Al respecto de la oleada de avistamientos del 73, afirmó que existían convenios entre los gobiernos de la tierra y ciertos alienígenas. Se había producido una renegociación de estos convenios a mitad de los 70 porque se habían producido infracciones a los mismos. Al preguntarle por qué había ocurrido la megaoleada del 73, repuso que los alienígenas habían montado un despliegue de su poderío como táctica de negociación. No tengo manera de confirmar lo dicho por este hombre ni su identidad salvo por un pariente cercano, y naturalmente, no puedo confirmar su pertenencia en dicha unidad militar. Esto sigue siendo un dato atractivo pero sin confirmar".

Teorías y conclusionesDespués de su punto culminante en octubre de 1973, los avistamientos y encuentros con extraterrestres iniciaron una prolongada acción descendente que duraría al menos 18 meses más. Había llegado la hora de reflexionar sobre las causas detrás de la abrumadora cantidad de casos y adivinar su significado. ¿Se trataba, como sugerían algunos, de la avanzada de la inminente invasión extraterrestre que sojuzgaría a la humanidad? ¿Una psicosis producida por las tensiones sociales y políticas del momento? ¿Hábil manipulación política para distraer al público de las tropelías de sus gobiernos?

Jacques Vallée -una de las voces más influyentes de la ovnilogía- examinó los patrones obedecidos por las oleadas de OVNIs y sugirió que se trataba de un programa de refuerzo similar al que utilizan los psicólogos experimentales para inculcar ciertas conductas en los animales. El patrón de periodicidad/imprevisibilidad, sugirió el astrónomo francés, sería útil para el aprendizaje de conceptos nuevos. Otros, como Richard Hall de la desaparecida NICAP, opinaron que la oleada del 73 había sido una manera útil de desensibilizar a la humanidad a la presencia de los OVNI, acostumbrándonos a ellos hasta el momento en que se tomase lugar el macroaterrizaje de los supuestos alienígenas. Kevin Randle, por su parte, publicó un libro titulado The October Scenario (El argumento de octubre), en el que postulaba el concepto de la oleda del 73 como parte de una visita programada por parte de una civilización extraterrestre a nuestro mundo -la primera visita semejante desde épocas prehistóricas- con el corolario de que todos los avistamientos anteriores habían sido identificaciones erróneas o fraudes.

Todas estas teorías, por supuesto, estaban predicadas sobre la creencia en la HET (hipótesis extraterrestre) y no tomaban en cuenta ni ofrecían explicaciones para los seres peludos que asolaron ciertas partes del país, ni las mutilaciones, ni el aumento en casos OVNI con aspectos paranormales.

El 15 de diciembre de 1974 -casi un año después del último caso registrado en 1973- la telecadena NBC presentó un documental histórico titulado UFOs - Do You Believe? (OVNIs - ¿Cree Usted?) que encapsulaba los eventos del "año del humanoide" y presentaba algunos de los grandes casos de la ufología. El especial televisivo presentaba los casos ocurridos en los sectores rurales del país sin añadir detalles ni explicaciones. Los directores de las agencias de investigación que existían en el momento, como APRO, NICAP y MUFON, presentaron sus ideas y argumentos sin ser expuestos al ridículo por el presentador. Tal vez lo más interesante del documental haya sido la toma de los expedientes OVNI conservados en la base aérea Maxwell: casi trece mil informes individuales contenidos en cinco archivadores de metal negro.

EL AREA 51 EN ESPAÑA

Texto de Manuel Carballal - Fragmentado.

Aquella era una situación ciertamente incómoda.
Me encontraba en un coche cama, en algún punto entre Gerona y Madrid, en compañía de Marcos.
Marcos me había invitado a acompañarle a Madrid, para echarle una mano en ciertas gestiones que debía llevar a cabo, en relación a la investigación de algunas sectas. A cambió había prometido presentarme a un KA, los míticos agentes del CESID “con licencia para matar”, quien además podría aportarme alguna información sobre el asunto UMMO.

Evidentemente me reuní con él en Gerona, sólo para hacer el viaje de regreso con Marcos en el tren, donde suponía que iba a tener más tiempo para charlar sin interrupciones. Y así fue.
Pocos viajes en tren resultaron tan enriquecedores. Sin embargo, cuando volvimos al vagón y cerró con llave, vi que se sacaba una pistola del tobillo y la metía debajo de la almohada de su litera. Detesto que alguien saque un arma cuando estamos encerrados en una habitación tan claustrofóbica como un compartimiento de ferrocarril, y era la segunda vez que un agente del CESID me lo hacía.
Imagino que se percató de mi entrecejo fruncido, y con su mejor sonrisa intentó tranquilizarme.
Me felicitó por mis pesquisas.
-En realidad tu Ovni podría haber sido español, porque hace mucho tiempo que se está experimentando aquí con esos pequeños aviones-espía no tripulados.
-¿Qué quieres decir con que en España se han experimentado aviones espía no tripulados?-
-¡Claro, hombre!. En la Base de La Virgen del Camino, en León, y en el Arenosillo. Por lo menos desde el 95 se han realizado algunos vuelos de prueba con prototipos muy parecidos a los de los irakies.
Programa SIVA, lo llaman los del INTA; Sistema Integrado de Vigilancia Aérea.

Precisamente en la Base de La Virgen del Camino yo había tenido un “problemilla” unos años atrás, que terminó con mi coche rodeado de soldados armados hasta los dientes, y con mis cámaras fotográficas confiscadas. Sabía que en torno a aquella Base se habían producido avistamientos de “cosas raras” en alguna ocasión.
Y sabía también que el Ejército, esta vez el de tierra, se había confesado el culpable de unos incendios forestales, que se habían producido en León, a causa de unas pruebas balísticas con misiles Milán, que se les habían ido de las manos en septiembre de 1998. Pero lo del avión espía español tan solo me sonaba de lejos...

ZECHARIAS SITCHIN

Todo comenzó cuando era estudiante, en el colegio, preguntándome el porque de la palabra “Nefilim”, que significa “aquellos que bajaron” (del cielo a la tierra) que fue traducido, en el capítulo 6 del Génesis , como gigantes. Me llevó 30 años de búsqueda encontrar la respuesta, ellos eran los Anunnaki sumerios, cuando la entendí y tamicé escribí El 12º planeta (el cual me llevó 5 años). El alcance de mi búsqueda se expandió, mi propio entendimiento de los textos antiguos y las ilustraciones se incrementó. Viajé a prácticamente todos los lugares del antiguo mundo (excepto Irak) y el Nuevo Mundo, vi monumentos, esculturas y símbolos por mi mismo. Conseguí conocimientos en astronomía, genética, etc., y comencé a comparar todos los datos que ya tenía con los descubrimientos actuales. Ya no me volví a preguntar las cosas que me preguntaba en el colegio...
PH. - Para alguien no familiarizado con sus teorías, ¿Cuál es el mensaje en el que se centran?
ZS. - Podemos resumirlo en estas palabras: Existe un planeta más en nuestro sistema, no a años luz de nosotros, en el que existe vida inteligente.
PH. - ¿Los llamados “ Anunnaki ”?
ZS. - Sí, a los que los sumerios llamaron “Anunnaki”, que significa “Aquellos del cielo que a la tierra vinieron”.
PH. - ¿Por lo tanto los “ Anunnaki ” vinieron a la Tierra de Nibiru, el planeta del que nos habla en su primer libro, El 12º planeta ?
ZS. - Sí, comenzaron sus idas y venidas hace 450.000 años, visitándonos cada 3.600.
PH. - ¿Por lo tanto, el título de su primer libro es a continuación de sus descubrimientos?
ZS. - Según los sumerios, nuestro sistema solar tiene 12 miembros; el Sol, la Luna, y diez, no nueve, planetas. Este sistema solar, con el sol en el centro, está delineado en un sello cilíndrico datado hace 4.500 años, fue encontrado por un arqueólogo y está en un museo de Berlín, El planeta que es el 12º miembro del sistema, se llamó NIBIRU, “El planeta de transito” . Su símbolo es la cruz. Tiene una gran orbita elíptica, como un cometa, y se acerca a nuestra vecindad, entre Marte y Júpiter, cada 3.600 años (más o menos).
PH. - ¿Cómo ha podido saber esto?
ZS. - La civilización sumeria apareció, sin precedentes, hace 6000 años, en lo que hoy conocemos como Irak meridional. Este suceso, el florecimiento sumerio, se acredita con prácticamente todos los principios que son esenciales en una civilización avanzada (en tecnología, artes, estructuras sociales, etc.). Uno de ellos fue la escritura, registrando absolutamente todo en tablillas de arcilla con que llamamos escritura cuneiforme, por ejemplo; las bodas y divorcios, transacciones comerciales, ofrendas a los templos, tasas, etc. En tablas más grandes, escribieron literatura (cuentos heroicos, poemas, proverbios) y también los registros históricos y prehistóricos. Uno de los textos más largos, escrito en varias tablas, es el llamado Enuma Elish o La Epopeya de la creación , en la que nos cuenta la historia como en el libro bíblico del Génesis . Otros textos registraron como los Anunnaki llegaron a la tierra, como era su líder, etc...
PH. - ¿Podríamos decir, entonces, que parte de la Biblia es parte de la historia ancestral sumeria?
ZS. - La Biblia consiste en muchos libros acompasando sucesos durante milenios. La comparación perfecta sería entre el Génesis en sus primeros capítulos y los textos Mesopotámicos: de cómo el cielo y la tierra llegaron a crearse, como se desarrollo la vida, como fue creado Adán y los sucesos desde el Edén a Noé, el héroe del diluvio. De hecho, el relato del diluvio aparece en una tabla mesopotámica miles de años antes que en el viejo testamento en su versión hebrea.
PH. - ¿Y en otras culturas antiguas, como la egipcia?
ZS. - Aunque pareciera que los dioses a los que los egipcios veneraban eran totalmente diferentes a los que los Sumerios y los Babilónicos adoraban, de hecho eran los mismos “Anunnaki”. Me explico, la deidad llamada Ptah , en la mitología egipcia, no era otra que la sumeria Enki , que dirigió al primer grupo que vino a la tierra y lideró con éxito la ingeniería genética que hizo que pasáramos de los homínidos al Homo Sapiens ; en Egipto, este dios, tiene el mismo rol. Otro ejemplo, su hijo, el “gran Dios” Ra , era el mismo que el Hijo de Enki, Marduk (en mesopotamia). Thoth , el arquitecto divino y guardián de los secretos de los dioses, conocido en el sumer como Ningishzidda , y así más y más.
PH. - ¿Por lo tanto hablan igualmente de un lejano planeta?
ZS. - Sí, los antiguos egipcios hablan del “Planeta del millón de años”, una manera diferente de nombrar a Nibiru. Es el planeta en el cual, los faraones tenían la esperanza de ir al morir, para encontrase con los dioses en su propio planeta y tener la inmortalidad. La mitología egipcia y el viaje faraónico a la otra vida es el argumento de mi segundo libro (Reeditado también en España) Escalera al cielo , mostrando y explicando textos e ilustraciones para demostrarlo.
PH. - ¿Y que ocurre con las demás civilizaciones antiguas?
ZS. - Es muy curioso, por que cuando descifras el significado de algunos de los nombres de varios dioses de los Hititas, los Asirios, Cananeos, etc., en el antiguo mundo encontramos que aunque los nombres sean diferentes, significan exactamente lo mismo en todos y cada uno de sus lenguajes. Lo mismo que ocurría en los tiempo antiguos, de las mucho más recientes civilizaciones americanas. En mi libro Los reinos perdidos (no publicado en España), muestro las conexiones, las similaridades y determino las fechas del principio de las conexiones. Expongo, por ejemplo, que el dios supremo de América Central, Quetzalcoalt (cu yo nombre significa “la serpiente alada”), no es otro que el dios egipcio Thoth, y que la primera civilización en América Central, los Olmecas de apariencia Africana, comenzaron precisamente en el 3113 AC., cuando el mito cuenta que Thoth fue expulsado de Egipto.
PH. - ¿Y en este momento lo que yo me pregunto es dónde está el 12º planeta ahora?
ZS. - Lo único que puedo decir con plena seguridad, es que está de regreso hacia nosotros.
PH. - ¿De retorno a nosotros? Puede ser que esto sea el preludio del tan anunciado final de los tiempos que algunos datan para el 2003 o en el 2012. De ser alguno de ellos ¿cuál sería más factible, si ha de ocurrir algo?
ZS. - No tengo datos correctos para poder decir con seguridad en que se basa la idea de que sea en el 2003, algunas de ellas vienen a mi cabeza, pero no creo que sean del todo correctas. Lo que si puedo resaltar es que Nibiru no se acercará a al tierra en el 2003, así que el día del juicio final no será este año. Por otro lado, la fecha del 2012 está basada en el calendario Maya (es mas correcto decir calendario Olmeca). En ese año (o algo después, dependiendo como lo calcule cada uno) la unidad de tiempo llamada Baktum completará 13 circunferencias. ¿Es esto significativo? Hay diferentes opiniones al respecto. Pero como yo baso mi búsqueda en los textos y datos antiguos, tanto proféticos como en textos con observaciones astronómicas en el ultimo milenio AC., me atreveré a pronunciar mis resultados sólo cuando esté absolutamente seguro de que encontré la respuesta correcta.
PH. - Ya que me habló de profecías, y textos antiguos, cambiemos de campo y marchemos a ver que es lo que los investigadores piensan de sus investigaciones, por que seguro que ya conocen sus ideas, pero, ¿por qué sorprende tanto su punto de vista?
ZS. - Claro que saben esto, pero denominan a estos textos “mitos”, y tratan la información como mitología imaginada. Yo les insisto diciéndoles con contundencia: “No, todo esto ocurrió realmente”
PH. - Tan seguro está de esta afirmación....
ZS. - Sí, por supuesto. Desde que escribí mi primer libro, cada descubrimiento científico ocurrido en cada campo (astronomía, biología, geología, exploración espacial) fue corroborado en los textos antiguos (como yo los entiendo). En astronomía, la existencia del cinturón de asteroides, la explicación de nuestra luna, la basculación de Urano, etc., se corrobora en el Enuma Elish . La decodificación del genoma humano estableció que tenemos 223 genes “extraterrestres”, corroborando a su vez la ingeniería genética detallada en los textos antiguos, y podríamos continuar aun más.
PH. - ¿Aun más? ¿Pero cuénteme algo novedoso que no conozcamos?
ZS. - Lo que es nuevo, lo que es constantemente nuevo, es nuestra visión del pasado. Cuando uno mira una pintura antigua de dos “Hombres-águila” (astronautas) saludando a un objeto con forma de cohete, hoy podemos decir “Es un cohete”. Hace cien años, alguien ( yo mismo) diría “Están venerando un lápiz muy largo”. Los textos nos describen con detalle la ingeniería genética, comenzando a decir que la esencia de eso fue mezclada con aquello, etc., en realidad suena a cuento de brujas.
Ahora que hemos decodificado el genoma humano, asumimos con precisión el significado científico. Trato sobre ello en mi libro El código cósmico . Somos prisioneros de nuestra propia tecnología. Los sumerios escribieron en el Me que existían pequeños objetos que guardaban los secretos científicos. Hoy en día yo lo comparo con objetos actuales. Ellos hablaban de chips de ordenadores, por que nosotros podemos comparar esa explicación con la tecnología que empleamos en los chips ¿Quien puede decir que en diez o quince años, esos chips sean reemplazados, probablemente, con ordenadores de ADN?
PH. - ¿Es esta su última investigación?
ZS. - Sí, existe una constante mejora del entendimiento de los datos de antaño, teniendo en cuenta los continuos descubrimientos semanales. Entre la investigación y escritura de mis libros, doy seminarios y conferencias. Pero ahora estoy interesado en algo que preocupa a la ma yo ría de la gente, de lo cual hablé anteriormente, la confusión en el mundo sobre el preludio del regreso, ¿pudiera ser esto el principio de la consumación de todas las antiguas profecías?
PH. - No lo sé Sr. Sitchin, pero ya que ha descifrado el misterio de los dioses ¿Para usted quiénes son?
ZS. - En mis libros Encuentros Divinos , El código Cósmico y el recién publicado El libro perdido de Enki , dejo claro que siempre ha existido el reconocimiento de una autoridad ma yo r, un creador más allá de la creación del hombre, un creador de un universo entero. Los Dioses Anunnaki creían en un Creador Universal. Yo también.
PH. - ¿Quiere decir que todos, al final, veneramos lo desconocido?
ZS. - Puedes decirlo así, sí.

FABIO ZERPA

Nació en Uruguay, hijo de inmigrantes alemanes. Se radicó en la Argentina en 1951. Profesor de Historia de la Universidad de Montevideo. Profesor de Antropología, de la U.B.A. (Universidad de BsAs). Psicólogo (Universidad Del Salvador, Buenos Aires) Sociólogo (Univ. Complutense de Madrid, España). Parapsicólogo de la Asociación Española de Parapsicología de Barcelona. Presidente de la Fundación Discplinas de Apertura, Buenos Aires. Editor y Director de las Revistas Cuarta Dimensión y El Quinto Hombre. Realizador de programas radiales dedicados a la investigación Ovni, desde 1968. Autor y conductor del programa de TV “Mas allá de la Cuarta Dimensión” exhibido en Argentina, Uruguay, Chile, Perú, Colombia, Venezuela, Alemania y España.

Testimonio

Tuve la suerte de ver un OVNI el 17 de Noviembre de 1959, volando en un avión de la Fuerza Aérea Argentina que salía de la base aérea de Morón. Eran las 12.30 hs. del mediodía, un día de mucho calor y yo iba volando con el capitán Alexis De Nogaetz. Veníamos dialogando y estábamos a unos 800 mts. sobre el nivel del mar. De pronto Alexis, el capitán, me dice que mire a la izquierda. Al hacerlo vi que más allá de la cola de nuestro avión venía un "bolígrafo" volando, un aparato cerrado, metálico, que el Capitán De Nogaetz estimó que sería de 25 ó 30 mt. de largo, sin ventanillas, sin alas, sin hélice, sin gases de la incipiente ingeniería espacial.
Hacía dos años que el hombre había largado los cohetes espaciales y de repente este aparato en total silencio vino lentamente a una distancia de 1000, 1200 mt. con respecto al avión; se detuvo, hizo un giro de 90° y rápidamente se perdió hacia el norte argentino. Giré mi cabeza y le pregunté al capitán De Nogaetz, ¿esto qué es? Y el me dijo resultamente: esto es un "plato volador".
Quizá me hice la pregunta de mi vida, "¿qué es un plato volador?"
En 1959 yo era profesor de historia, con conocimientos de antropología, de arqueología, había estudiado psicología en la Universidad del Salvador, tenía una carrera artística como actor, director de teatro; nada que ver con este mundo de los OVNI(s). Pregunté qué es un plato volador y me dijo que para algunos era una nave extraterrestre y para otros el arma secreta de alguna potencia.Claro que después sería la gran investigación que iba a comenzar y me quedó como un impacto de conciencia.

Impacto de Conciencia

Yo creo que el fenómeno OVNI es un impacto de conciencia.
Es algo raro, extraño, fuera de nuestra cultura.
Recuerdo que después volvimos a la base aérea de Morón y estando en el casino de oficiales, se nos acercó otro capitán, Carlos Hugo Corradetti, y me regaló un libro de la década del 50, que fue mi primer libro y está todavía en la biblioteca. Hay más de tres mil volúmenes ahora del mayor Donald Keyhoe, un mayor de la marina de guerra norteamericana, que había reunido una gran cantidad de casuística con esta problemática con aviadores militares, civiles, comerciales, radaristas, gente común narrando casos.
Esa noche lo leí, me devoré el libro y pienso ahora a través de los años. después de haber pasado casi 43 años de ese hecho que despertó mucho mi curiosidad, recorrí miles de kilómetros. A la Argentina la conozco de norte a sur. Recorrí Uruguay, Chile, Paraguay, mucho del territorio brasileño, incluso la amazonia; también Perú, Colombia, Venezuela, todos los países americanos desde el Río Bravo para abajo; y después estuve en Europa; España, Francia, Italia, Suecia, descubriendo y tratando de investigar lo que yo llamo el misterio más apasionante del siglo XX.

Los Primeros Casos

Al principio, entre el 59 y el 63 -los primeros cuatro años- hubo una primera gran oleada platillista, (1962). Oleada le llamamos a la aparición masiva en determinado territorio de estos objetos.
En aquel momento el periodismo no le dió mucha importancia pero ya habían habido varios casos y yo los investigaba.
Hasta que el 21 de octubre de 1963 a las 21.30hs, bajaron siete OVNI(s) en una estancia en la provincia de Tucumán, cerca de Trancas, una población que está a unos 50 kms. de San Miguel de Tucumán. Fue famoso el Caso Trancas.
Ahí eran cinco testigos de muy buen nivel intelectual, psicológico, sociológico: tres maestras, una directora de escuela, una ex intendente de Tucumán y otras personas que habían visto estas siete naves que durante 45' habían inundado de luz toda esa estancia, hasta que después se levantaron en perfecta formación, formación en V, y fueron así hacia la Sierra de Medina que está en Salta.
Nosotros, a los 30 días fuimos con el capitán Omar Roque Pagani, que era jefe del departamento OVNI de la Marina de Guerra Argentina.
Encontramos residuos de esa observación, En ese sembradío de lechugas, arvejas y tomates, habían quedado como una especie de "bolitas de naftalina", esto es lo que yo decía o lo que decíamos nosotros.
Se lo llevamos al Dr. José Guillermo Gonzalo Tell, que era jefe del laboratorio químico de la universidad de Tucumán.
Él encuentra 96,58 carbonato de calcio y 3,22 carbonato de potasio, en lo que era esa supuesta bolita de naftalina. Calcio y potasio que no se unen en el planeta Tierra. Él mismo, que no sabía nada de esta problemática, dice que es algo raro, algo que no podía ser. Y ahí empecé a pensar en 1963 en la posibilidad de lo extraterrestre.

Seguí investigando. Hubo una oleada en 1965, otra muy importante en 1968. En 1975, publico en España el primer libro que se llamó "El Ovni y sus misterios". Yo ya tenía la convicción después de 16 años de que la procedencia de estos aparatos era extraterrestre. Los "identifiqué" como naves extraterrestres, pilotadas o dirigidas por seres inteligentes de conformación antropomórfica.

Las clasificaciones de 1ro., 2do. y 3er. tipo son del Dr. Joseph Allen Hynek, que fue uno de los diez más grandes astrónomos del mundo, que allá por la década del 70 se jugó con la problemática del fenómeno OVNI y fue el hombre que dijo en un Congreso en Washington, con la presencia de astrofísicos, astrónomos: "Perdonen colegas, yo me equivoqué, los OVNI(s) existen y son extraterrestres".
El Dr. Hynek, dejó un gran testamento cultural que es muy conocido, y que fue asesor en auqel tiempo de un chico de 26 años llamado Steven Spielberg quien hizo en 1978 "Encuentros cercanos del 3er tipo".

Investigadores con Fabio Zerpa. En un intervalo del Congreso sobre OVNIs de San Lorenzo, (San Lorenzo, Santa Fe, Argentina, 1991), el Capitán de Fragata Daniel Perissé con Alejandro Agostinelli. En segundo plano, Juan Carlos Spadafora y Javier Stagnaro. (Foto: Rubén Morales)